Columna Despertar Consciencia con Sofía Fernández

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Para adentrarnos en lo que concierne a las emociones y su gestión, es
necesario primero definir: ¿Qué son las EMOCIONES? Las emociones son
consideradas como pura energía que nos motiva a actuar. Son estados
psicobiológicos que brindan información y energía existencial, y afectan
profundamente el desempeño personal.


¿Qué sentimos cuando estamos enojados? ¿Cuándo estamos enamorados?
¿Cuando nos apasiona nuestro trabajo o concretamos un proyecto? ¿Qué
pasa en nuestro cuerpo cuando sentimos miedo? Podemos sentir en cada
una se esas emociones, las respuestas corporales: gritamos, nos tensamos,
nos ponemos colorados, aumenta la presión arterial. Todas esas emociones,
a excepción de la tristeza, son energía pura, y buscan ser descargadas o
liberadas. Es por ese motivo que, resulta importante poder encontrar una
forma adecuada para esa descarga, haciendo elecciones sanas y
responsables.


La duración de las emociones depende de la idea a la cual esté asociada.
Quien tienda a ver el lado negativo de las cosas, posiblemente extenderá el
enojo, la tristeza o la rabia, rumiando ideas sin poder llegar a la solución
acertada del problema.


Por su misma naturaleza bioquímica, las emociones y los sentimientos
tienden a desvanecerse. En el centro del cerebro, existe una estructura
llamada amígdala, que constituye el centro de las emociones. Entonces,
cuando percibimos algo que por ejemplo decodificamos como amenazante,
la amígdala inicia una reacción en cadena que segrega una sustancia en
sangre que es la responsable del correlato físico de la emoción. Esa sustancia en sangre, sea la emoción que sea, tarda aproximadamente 90 segundos en ser metabolizada por el cuerpo, o sea que le toma ese tiempo desaparecer junto a sus efectos.


No existen emociones positivas o negativas, existen emociones placenteras
(como la alegría) o displacenteras (como el miedo).
Las emociones displacenteras son señales valiosas que nos dan una alerta y
su función, es llamar tu atención para que hagas algo al respecto. No
solamente brindan información sobre una necesidad insatisfecha, sino que también proveen energía para llevar a cabo la acción necesaria para resolver el problema o satisfacer la necesidad.

Bajo el estado de las emociones negativas, se activa el sistema simpático de
nuestro cuerpo y prepara al organismo para reaccionar frente a alguna
situación de estrés. Nos ponemos en modo defensa, y se asocia a esos días
en los que todo sale mal.


En cambio, bajo el estado de las emociones placenteras, en esos días en los
que las cosas fluyen y las cosas salen como las planeamos, estamos en un
modo creativo: es cuando el sistema simpático y el parasimpático se
encuentran en equilibrio. El modo creativo, permite que dispongamos de
todos los recursos para invertirlos en las acciones adecuadas.
Claramente, aprender a vivir en modo creativo, nos permitirá gestionar de
manera asertiva nuestras emociones, y enfocarnos en la resolución de las
dificultades de la vida cotidiana.


No es una solución escapar o reprimir los miedos, la angustia, la ira, la
ansiedad, ya que esto puede aumentar la vulnerabilidad a las enfermedades.

La clave está en vivenciarlas, poder identificar su raíz y desde la conciencia,
tomar acción para resolver.

El secreto está en reconocer y brindar a las emociones, un canal adecuado y
saludable. El poder poner en palabras lo que sentimos nos permite pensar,
reflexionar y así focalizarnos en resolver el problema, eligiendo la solución
más saludable y evitando el impulso. ¿Alguna vez pudieron preguntarles a sus hijos qué sentían en determinado momento? Poder hablar de lo que sienten, disponiéndonos a escucharlos de manera activa, generará en el niño el hábito de nombrar y simbolizar sus emociones. Este tipo de habilidades de la inteligencia emocional, son aprendidas.

Cuando hablamos de lo que nos pasa, de lo que sentimos, y escuchamos lo
que le pasa a un niño, generamos empatía en él y le damos la oportunidad de aprender a manejar cada emoción placentera o displacentera.

Fecha: 16 Marzo 2021
Publicado por: Qué nos pasó esta semana